Los grandes. Proyectos que duran semanas, preguntas que nadie les contesta de entrada y mucho trabajo con otros.
Investigación, colaboración, pensamiento lógico y proyectos largos. Más autonomía y más desafío, y una articulación permanente con el patio que extiende las experiencias al exterior.
Una educadora de párvulos acompaña este nivel. A esta edad el grupo ya trabaja con mayor autonomía, en proyectos que sostienen entre ellos.

No es un taller aparte ni un costo extra. Y los temas no salen de un programa cerrado: la educadora observa durante el mes qué le está interesando al grupo y con eso planifica el siguiente.
Investigar sus nombres, las razones científicas de su crecimiento y su color, las diferencias entre elementos de la naturaleza. Prensado de flores para crear después, arte desde los pigmentos y las tonalidades, en qué estación aparece cada una. Y también canciones, bailes, exploración libre y yoga infantil con naturaleza.
La mejor forma de saber si es el lugar para tu hijo o hija es caminarlo.